Billy ‘The Kid’ (Robert De Niro) y Razor (Sylvester Stallone) fueron dos grandes boxeadores en el pasado, su rivalidad les llevó a enfrentarse dos veces en las que cada uno obtuvo una victoria, sin embargo tras el segundo combate Razor decide retirarse del boxeo. Años después y con motivo de un videojuego estos dos luchadores se vuelven a juntar y el odio renace en ellos, lo que les llevará a enfrentarse de nuevo en el cuadrilátero.    Los personajes están muy bien diferenciados el uno del otro y se mantienen completamente opuestos durante todo el metraje. Razor decidió retirarse tras derrotar a Billy, se alejó de este deporte y empezó a trabajar en una fábrica.

En el otro rincón de esta película tenemos a Billy que lleva una vida más fríbola, regenta un bar en el que

hace espectáculos ridiculizando a Razor, es mujeriego y además alcohólico.

Sobre todo lo que hay que destacar de esta película es su falta de complejos, Stallone y De Niro se ríen de sí mismos y lo hacen de una forma muy acertada sin caer en bromas simplonas, lo hacen mediante homenajes a los púgiles que ya interpretaron en el pasado.

Estos homenajes están muy presentes en todo el guión en forma de guiños. Sin duda el que se lleva la palma es Rocky. La historia está enmarcada en la ciudad de Pixburg, que está en el estado de Pensylvania el mismo estado en el que está Philadelphia, ciudad del Potro Italiano. A Razor (Stallone) le entrena un hombre ya mayor, gruñón y que por problemas de oído lleva un audífono. Además Razor tiene problemas en un ojo. Pero sin duda el mejor guiño de todos es en el que Razor quiere golpear el costillar de una vaca y su entrenador le dice que no tiene que golpear todo lo que vea.

  De Niro y Stallone vuelven a compartir pantalla después de Copland. Esta vez De Niro se ha unido al club de los que quieren demostrar que hay vida más allá de los ’60. Con De Niro está pasando una cosa muy curiosa, siempre se le ha tenido mucho respeto como actor y sin embargo en los últimos años he podido ver como han surgido personas que critican los proyectos en los que se embarca, la verdad es que esto es algo que no entiendo, creo que no ha escogido nada mal las películas en las que ha aparecido ya sea con papeles principales como en papeles pequeños. La crítica en ocasiones puede ser muy dura, me imagino que de eso habrán hablado Sly y él.

  Sobre todo esta película habla de los sueños rotos, ambos quieren tumbar al otro, querían haberlo hecho en su mejor momento pero no pudieron y por ello deben aprovechar esta nueva oportunidad porque, como dice Razor en un momento de la película, están en su mejor momento posible.

En el reparto también nos podemos encontrar a Alan Arkin, que para mi siempre será el abuelo de ‘La Pequeña Miss Sunshine’, en esta ocasión en lugar de entrenar a una jovencita para un concurso de modelos entrenará a un boxeador de la talla de Stallone. Otro de los rostros conocidos es el de Jon Bernthal, al que todos recordamos por ser Shane en ‘The Walking Dead’. Por último tenemos a una Kim Basinger por la que no pasan los años y que, como se puede comprobar en la película, sigue levantando pasiones.

No podía acabar esta entrada sin mencionar el esperado combate que tiene lugar al final del film, es épico y te tiene pegado al asiento preguntándote quien ganará el toro salvaje o el potro italiano. Sin duda alguna el mejor momento es cuando ambos se dan cuenta de que hay que ganar pero no a toda costa.

En definitiva estamos ante una buena película, entretenida y sin complejos que hará las delicias de quien se disponga a verla.

Claro que esto es sólo mi opinión.

Sobre El Autor

Periodista amante del cine. Director y presentador del Podcast 'La Guarida de Kovack'.

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