(Cartel de la película)
Esta película narra la historia de Aaron Ralston (James Franco), un escalador que en 2003, durante una de sus expediciones por un cañón en Utah, quedó atrapado porque en una caída una piedra cayó sobre su brazo. Permaneció en ese cañón durante 127 horas, cinco días, hasta que tomó la decisión de amputarse el brazo para poder salir de allí.
El film nos cuenta todo su viaje y todo lo que vivió durante éste, cómo sobrevivió esas 127 horas racionandose el agua y cómo se amputó el brazo para poder salir de allí.
No es una película apta para gente que sea especialmente sensible, ya que la escena en la que se corta el brazo es bastante explícita. El trabajo de Danny Boyle, el director, es espectacular, esa parte del film es clave, durante todo el metraje estás esperándolo, es su única salida. La escena llega a ser difícil de ver, parece mentira que esto sea así ya que estamos más o menos inmunizados a este tipo de imágenes por películas como las de la saga de ‘SAW‘ (James Wan, 2004). Boyle consigue que no puedas mantener la mirada, los planos utilizados son los adecuados y la música entra justo cuando debe y hace que el espectador sienta dolor, incluso después de haberla visto, si la recuerdas, lo vuelves a sentir de nuevo.
La historia está bien llevada, tiene mucho dinamismo y no se te hace pesada, si bien es cierto que toda la película gira en torno a la amputación del brazo por eso puede que no se te haga lenta. Lo interesante del film es ver como el protagonista se da cuenta de que las dos posibilidades son amputar o morir.
(James Franco)
Lo mejor es que todo es cierto, todo lo que cuenta pasó, por eso impresiona tanto, porque es algo real, todo ese sufrimiento lo pasó realmente y se muestra muy bien. Vale que Boyle tiene películas mejores como ‘Slumdog Millionaire‘ (2008), ‘Trainspotting‘ (1996) o ‘28 días después‘ (2002), pero ésta no está nada mal.
El trabajo de James Franco es bastante bueno, como es lógico monopoliza el metraje, pero da una interpretación creíble, tal y como nos tiene acostumbrados últimamente, al igual que pasó con ‘El Orígen del Planeta de los Símios‘ (Rupert Wyatt, 2011).
Como ya digo si no te gustan las escenas desagradables no la veas, aunque también puedes verla y disfrutar de una película que habla de la lucha por la supervivencia, de la superación de los límites y cuando llegue el momento difícil puedes taparte los ojos y volverlos a abrir cuando pasen, en ese sentido no hay problema.
(El auténtico Aaron Ralston)
Os invito a que la veáis, la parte dura es lo que es, no os voy a engañar, pero sentir ese tipo de cosas forma parte de la magia de ese arte tan bonito que es el cine.

Claro que esto es solo mi opinión.

Sobre El Autor

Periodista amante del cine. Director y presentador del Podcast 'La Guarida de Kovack'.

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